
A pico y pala Nacional "laburó" la clasificación...
El empate se aseguró con unas ganas que enfervorizaron al estadio.
JORGE SAVIA
¡Nacional! El grito salió desde el fondo del alma, pasó rabioso por todas las gargantas y desbordó el Centenario, que explotó como hacía tiempo no explotaba.
Fue un festejo. Sentido. Merecido. Deseado. Y, por qué no, también sufrido, claro. No demasiado, ¿eh? Pero esa sensación de felicidad de la hinchada tricolor por una clasificación que Nacional no conseguía desde hacía 21 años, si acaso, fue "laburada" en las tribunas de la misma forma que el equipo lo hizo adentro de la cancha.
Por eso, incluso, al final, en los últimos instantes, cuando Palmeiras se jugó "como loco" -con tres atacantes, al mejor estilo Carrasco- tratando de quebrar el empate, al extremo de que Marcos iba en procura de cabecear las pelotas quietas que caerían en el área adversario y volvía después que los volantes hacia su propio arco, los "bolsos" de todas las localidades, sin distinción de clases, hasta aplaudían y celebraban cuando uno de sus jugadores le pegaba con alma y vida para las "chapas", aunque fuera para tirarla al outball.
Así fue, entonces, como Nacional se metió anoche entre los cuatro mejores equipos de América. A puro talón. Dejando el alma. Y jugando como hay que jugar -y se puede jugar- un partido como el que salió ayer: parecido a aquellos de la Copa de antes.
Hasta la cancha, medio pelada, poceada, como era más común ver antaño, ayudó a elaborar esa imagen. El resto lo pusieron los dos: Nacional y Palmeiras. Fuerza. Fricción. Dientes apretados. Espacios cerrados. Y hasta esa marca casi "policial" que le hizo Pierre a Lodeiro, sacándolo del trámite, neutralizándolo, como se estilaba hacer en los 60 y 70, cuando se perseguía al mejor rival por toda la cancha.
Por pasajes, como los 15` o 20` iniciales de cada etapa, Nacional pareció darle un poco el campo y la pelota al Palmeiras. Y lo esperó, no en el fondo, sino en el mediocampo, muy bien parado. Con figuras gigantes, como Coates, el "Mama" Arismendi, el "Hueso" Romero y, fundamentalmente, "Ojota" Morales.
Ahí, quedó patente que el equipo brasileño, jugando con tanta garra como el dueño de casa, le falta "fineza" para la definición en las proximidades del arco contrario. Entonces, al igual que la felicidad del final, se instaló durante el desarrollo del cotejo la sensación de que, salvo que alguno se equivocara, estaba para empate "clavado".
Las zozobras de Nacional, en definitiva, fueron muy puntuales. Y también escasas. Un corner en el que Cleiton Xavier no metió un gol olímpico porque lo impidió el travesaño. Y dos goles que erró Obina, en jugadas en las que hubo distracciones del fondo locatario. Aparte de eso, el único problema estratégico que afrontó el equipo dirigido por Pelusso fue cuando los brasileños pusieron la pelota a espaldas de Domínguez y delante de la línea de tres de la retaguardia. Pero ahí fue donde crecieron los cierres de Romero y Coates.
De la mitad de cada tiempo para adelante, Nacional estuvo mejor plantado y no sólo equilibró el trámite, sino que -con el empuje de Matías Rodríguez, de los pases de Arismendi e, incluso, de los "cortes" de "Ojota" Morales, buscó el arco visitante. Es decir, no especuló nunca con el 0 a 0 que lo clasificaba. Pero, como los arranques de Lodeiro eran neutralizados con fouls, y Medina debía retrasarse para tratar de acarrear la pelota sobre tres cuartos de cancha, Biscayzacú quedó presa de la retaguardia adversaria.
Además, como hubo hasta un penal no cobrado -de Pierre y Coates- para cada lado, el empate estaba "cantado". Entonces, había que cerrar el resultado. Asegurarlo. Sin errores. Con dientes apretados. Contagiando a todo el estadio, que al final se enfervorizó hasta cuando los jugadores de Nacional alejaban cualquier eventual peligro, "reventándola" para las chapas.
Es que hacía 20 años que un equipo uruguayo no estaba entre los cuatro mejores de América. Y este Nacional se metió ahí. "Laburándose" la condición de semifinalista a pico y pala. Y dejó la impresión de que le va a costar seguir adelante, pero ganarle tampoco va a ser tarea fácil para nadie.
Las cifras 21 años hacía que Nacional no se clasificaba entre los 4 mejores equipo de América.
8 partidos jugó Nacional en la Copa 2009 y sigue invicto: ganó 4 y empató otros tantos.
Las estrellas S. Coates Su solidez defensiva contribuyó a empujar al equipo hacia adelante.
Pierre Inteligente, aplicado. Le hizo marca personal a Lodeiro, lo neutralizó y, encima, salió jugando en forma atildada.
Oscar J. Morales Fue de menos a más, hasta terminar "copando" la banca hasta en los contragolpes rivales.
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