Día de la independencia
La búsqueda de la libertad es inherente a la condición humana. Las personas dignas y los pueblos dignos no soportan las cadenas. El lema “Libertad o muerte“ resume el espíritu de todos aquellos que, desde hace más de 200 años, empezaron a luchar por la independencia del continente americano.
El 4 de julio, el 9 de julio, el 25 de agosto, el 7 de setiembre, por citar sólo algunas fechas, son mojones en la historia de los americanos del norte y del sur. La independencia es el común denominador de esas fechas, que festejamos, respectivamente, estadounidenses, argentinos, uruguayos y brasileños. Siglos de sometimiento terminaron en esas fechas.
La lucha de los pueblos americanos por su independencia abarcó los ámbitos militar, político y económico, pero no finalizó allí. Con el paso del tiempo, fue llegando a otros ámbitos de aquellas jóvenes sociedades americanas, resueltas a romper todas sus cadenas. Uno de esos ámbitos fue el deporte, dominado desde las décadas finales del siglo XIX, como otros sectores de la sociedad, por europeos. Por las pasiones que despertó desde sus comienzos y por su importancia actual en el mundo, vale recordar los orígenes de esa lucha independentista en el fútbol.
El 14 de mayo significa para el fútbol continental lo mismo que el 4 de julio, el 9 de julio, el 25 de agosto y el 7 de setiembre representan para estadounidenses, argentinos, uruguayos y brasileños. El 14 de mayo de 1899 nacía el primer club criollo de la América Latina, iniciando un proceso que se tornaría irreversible: la independencia del fútbol continental. El camino de la dignidad estaba marcado. En toda América, las décadas siguientes fueron testigos del paulatino surgimiento de instituciones deportivas verdaderamente nacionales, es decir, ajenas a todo dominio extranjero.
El 13 de diciembre de 1913 nacía el que, con el correr del tiempo, por títulos y convocatoria popular, se transformaría en el segundo club de fútbol en el Uruguay. Ese día quedó en la historia porque un grupo de uruguayos dignos, determinados a sacudirse la opresión inglesa de sus espaldas, decidieron fundar un nuevo club.
Sin embargo, un empeño menor opacó la trascendencia histórica de aquella fecha. Para conservar indebidamente el lugar en la “league” que hasta entonces ocupaba el club inglés, esos uruguayos le hicieron creer a la “league” que ese día se había procedido a un cambio de nombre, cuando, histórica y jurídicamente, está probado que, en verdad, se trató de la fundación de una nueva entidad, independiente de su supuesta antecesora, la que siguió existiendo y practicando el fútbol durante más de un año, hasta desaparecer definitivamente en 1915.
El engaño original sepultó la trascendencia histórica de la fecha y tiñó la historia posterior del club naciente, a tal extremo que, algo tan definitorio de la identidad de personas e instituciones como es su fecha nacimiento, cayó en el olvido, no sólo de la prensa “especializada” sino hasta de sus propios hinchas.
Una colectividad en el Uruguay constituye un caso de indignidad único en el mundo: no festeja su propia fecha de fundación, el 13 de diciembre, sino la fecha de fundación de la institución que la oprimió hasta 1913. Esa colectividad deshonra la memoria de sus propios fundadores, que ese año decidieron sacudirse el dominio inglés de sus espaldas y seguir el camino iniciado en 1899.
Los pueblos americanos pagaron un alto precio por su dignidad. Para los uruguayos que siguen festejando a los opresores, el precio es incomparablemente menor. Un único paso deben dar para alcanzar, al menos, una pizca de dignidad: reconocer una mentira que ya lleva 95 años.
Desentrañar por qué no lo hacen es materia de análisis para psicólogos sociales.
Rodrigo
26/09/08
Fuente: DECANO.COM







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